Los glaciares se forman en sitios donde la cantidad de nieve que se acumula es mayor que la cantidad de nieve que se derrite a lo largo de los años. Para que esto ocurra, se tiene que dar una combinación específica de factores topográficos y climáticos que permitan que la nieve acumulada pueda sobrevivir por periodos prolongados de tiempo. En general esta combinación de factores se cumple en regiones polares y/o zonas montañosas donde imperan las bajas temperaturas y donde existen precipitaciones suficientes como para no perderse completamente durante el verano. A nivel local y en zonas montañosas sobre todo, el relieve y aspecto de las laderas también es importante ya que pueden propiciar la formación de glaciares en sitios fríos y sombríos protegidos de la radiación solar o en sitios donde normalmente el viento o las pendientes acumulan mayor cantidad de nieve luego de las tormentas.
Con el paso del tiempo, el peso de la nieve acumulada va compactando la nieve de años anteriores la que gradualmente se va transformando en una masa de nieve densa y de textura granular (neviza, firn o névé) hasta alcanzar el estado de hielo glaciar.

Fuente: es.wikipedia.org.
Este proceso de densificación de la nieve hasta convertirse en hielo glaciar puede durar pocos años o varias décadas, dependiendo de las condiciones medioambientales de cada sitio, pero generalmente ocurre en la parte alta del glaciar, en la llamada zona de acumulación. Una vez que el hielo alcanza cierto espesor (alrededor de 30-50 m) en la zona de acumulación, la presión que ejerce su propio peso hace que comience a deformarse y fluir lentamente hacia la parte baja o zona de ablación del glaciar. En la zona de ablación el glaciar pierde masa por derretimiento y evaporación de nieve y hielo, y también por desprendimientos de icebergs (“calving” en inglés) si el frente del glaciar termina en un lago o en el mar.

Corte transversal de un glaciar donde pueden apreciarse las zonas de acumulación y ablación junto con otros elementos característicos como la línea de equilibrio y morenas laterales y terminales. Figura original World Glacier Monitoring Service (WGMS).
Muchos glaciares poseen una capa de escombros (detritos, rocas) de unos pocos centímetros a varios metros de espesor que puede cubrir total o parcialmente las porciones terminales de la lengua glaciaria. Estas rocas generalmente provienen de las laderas contiguas al glaciar y pueden ser transportadas en la superficie del hielo por varios kilómetros o bien incorporadas al cuerpo del glaciar a través de grietas u otras irregularidades.

Ejemplos de glaciares patagónicos cubiertos total o parcialmente por escombros. De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: Glaciar Casa Pangue (Chile); Glaciar Dos Lagos (Chile); cubierta de detritos y frente (con témpanos) del Glaciar Río Manso o "Ventisquero Negro", en Río Negro (probablemente el glaciar cubierto de detritos más conocido de Argentina); Glaciar Torrecillas en Chubut; y Glaciar Heim Norte en Santa Cruz.
El material rocoso también puede ser incorporado desde la base del glaciar o bien arrastrado por el frente del mismo para ser luego depositado en zonas marginales formando lo que se denomina morenas laterales y/o frontales dependiendo de su ubicación. Dado el importante retroceso observado durante las últimas décadas en muchos glaciares andinos, hoy en día es común observar uno o varias de estas morenas "cercando" la porción terminal de los glaciares. Muchas veces estas crestas morénicas actúa como diques y forman lagos proglaciales con el agua de deshielo. Las morenas y otros depósitos formados durante el avance y posterior retroceso del frente de hielo constituyen una evidencia muy valiosa porque permiten estudiar las fluctuaciones de los glaciares a través del tiempo.

Fotos de morenas muy conspicuas, parcialmente cubiertas de vegetación, y de sus respectivos lagos proglaciales en dos conocidos glaciares de la zona de El Chaltén-Cerro Fitz Roy (Glaciar Piedras Blancas, arriba izquierda, y Glaciar Torre, arriba derecha y abajo). Según estudios recientes (Masiokas et al. 2009 PDF), estos depósitos se habrían formado en distintos reavances durante la llamada "Pequeña Edad de Hielo" entre los siglos XVI y XIX.
Los glaciares también tienen asociados cursos de agua originados por el deshielo o por lluvia caída sobre su superficie. Dichos arroyos pueden recorrer distancias variables sobre el hielo pero en muchos casos son incorporados al cuerpo del glaciar a través de grietas y otras aberturas para finalmente llegar a la base del mismo donde tienen una importante influencia tanto en el movimiento de la lengua de hielo como en su capacidad para erosionar la superficie terrestre.
Es común observar uno o varios arroyos emergiendo desde la base del frente de los glaciares. Estos arroyos proglaciales concentran la mayor parte del agua de deshielo originada en los glaciares y pueden llegar a ser importantes agentes de modificación del paisaje periglacial al erosionar morenas y otras formaciones y depositar a su vez material fluvioglacial como arenas y ripio por muchos kilómetros valle abajo del frente de hielo.
Ejemplos de arroyos proglaciales.
Los arroyos que nacen de glaciares generalmente tienen una coloración lechosa debido al material fino que transportan en suspensión. Estos sedimentos son literalmente “harina de rocas”, y se originan por la erosión que el glaciar ejerce sobre el lecho del mismo. Los espléndidos colores turquesas y celestes de muchos ríos y lagos de alimentación glaciaria en nuestra Cordillera y en otras regiones con glaciares del mundo deben su coloración a estos sedimentos finos que se mantienen en suspensión.

Hermosa vista del Glaciar Huemul y su lago proglacial en la margen oeste del Lago del Desierto, Provincia de Santa Cruz.

Vista panorámica del Lago Buenos Aires/General Carrera en el límite entre Argentina y Chile. La parte oeste del lago (extremo derecho de la foto) tiene una coloración lechosa/turquesa debido a la gran cantidad de sedimentos finos en suspensión que acarrean los ríos originados en los glaciares cordilleranos. A medida que nos alejamos de la cordillera, el material fino sedimenta y el lago toma una coloración mucho más límpida y oscura. Fotos originales cortesía del Image Science & Analysis Laboratory de la NASA LINK
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